La brisa que libera males, los arrastra lejos y te refresca el cuerpo cansado de toda la porquería que has pasado.
La brisa que junto a la lluvia lava tu alma y la purifica.
La brisa nocturna que arrulla y acurruca a las flores.
La brisa fría y pasajera que choca contra mi pecho me recuerda que no tengo el abrigo de piel canela y olor a cerezas (que tanto me gusta) para darme calor.
Una brisa de noviembre que congeló a mi amor, y a mi me llevó lejos de él.
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