Lunas han pasado, tus besos con ella, girando en armonía con la rotación de mis pensamientos, todos sobre el mismo eje del recuerdo de aquella vez que pude ver las estrellas en la galaxia de mi franela negra y tus ojos brillaban como los de un tigre hambriento que, en complicidad con las luciérnagas y su suave luz, logra cazar a su víctima. La hace suya...
¿Qué metáforas debo inventar para no extrañar tanto tus caricias cuando cae el sol y enciendes la luz negra que tanto te gusta? luego me haces café y acaricio tu mejilla, me tomas de la mano y vamos a dormir, pero yo no quiero.
De golpe me despierto... era un sueño, no estás.