La Mariposa
En los primeros días de mi existencia fui dañina a las plantas y a las flores y repulsiva a la mirada humana: fui gusano.
Un día pdí a Dios me diera alas. Alas que me hicieran salir de mi insana impureza. Dios oyó mis ruegos, me aprisionó en lecho de seda y sumergió en amoroso sueño y cuando desperté era otro ser con inclinaciones hacia el bien. Hoy las plantas y las flores me brindan su perfume y yo, en recompensa, les doy en mis alas y caricias, mi alegría y mi amor hecho belleza.
