Le llamé amor, porque pensaba en ti y sonreía. Evocaba nuestros recuerdos y el mar me abrazaba, cálido y lleno de historias de amor en naufragio, ese mismo mar que ahora anhelas y al cual amaste primero.
Le llamé amor, porque me inspiraba a ser mejor. Todo era mejor cuando estabas tú... siempre estabas. Aprendí a hacer, por ti, dulces para regalarte todo este amor en cada uno de ellos, y me valgo de azúcar refinada para endulzar eso que antes era puro y natural, cual miel que fabrican las abejas y queda bien con la limonada caliente que tomas cuando hay malestar de gripe o de amor,
Le llamé amor, porque sin soñarte apareciste cual noble caballero, al rescate de su princesa. Ahora, de vez en cuando, me rescatas entre sueños, un rescate donde varías entre el héroe y el villano, pues me encuentro en este cautiverio que son mis días sin ti y me liberas de él, con solo una sonrisa, pero despierto y todo se desvanece, entonces ya no se si son sueños o pesadillas.
Aun así, le llamo amor, porque en su haber hay gran variedad, y tú, ocupas cada uno de ellos.
Tétrico
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