Un café con canela, dulce como tus abrazos, tu voz y tu mirada cuando me encuentran entre la multitud para alegrarme el día y la vida.
Un café con canela, caliente para calmar el frío de la ausencia que queda cuando te vas.
Un café con canela, cargado de mis pensamientos y buenos deseos para ti y para mí (para que pienses en mí).
Un café con canela, porque sé que te gusta... porque me gustas.
¡Qué palabras, Michelle! Quisiera que alguien me dedicara algo como esto en un momento determinado.
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