Habían pasado días de lluvia eterna en mis ojos y frío en mi alma.
Días en los que no te abracé, no te besé ni acaricié.
Días que no te tuve sobre mi pecho.
Mis manos, faltas de ti, tan vacías de ti.
Ausencia de contacto y de tu calor.
La marea crecía sin control.
La luz del faro se apagó, como tus ganas de intentarlo.
Mi camino a casa se perdió, la niebla no te deja ver.

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